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Señales de calma - lo que tu perro lleva rato diciéndote

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Las señales de calma son gestos que los perros usan para prevenir conflictos y para calmarse a sí mismos cuando algo les incomoda: girar la cabeza, lamerse el hocico, bostezar, olisquear el suelo o quedarse inmóviles. Las describió la adiestradora noruega Turid Rugaas y son la parte más útil del lenguaje canino para quien convive con un perro, porque aparecen mucho antes que el gruñido.

Hay una escena que se repite en todos los parques. Alguien se agacha de frente hacia un perro que no conoce, con las dos manos por delante, y dice «pero si soy buenoo». El perro gira la cabeza, se lame el hocico, quizá bosteza. La persona interpreta que se está haciendo el interesante e insiste. El perro gruñe. Y entonces todo el mundo dice que el perro ha gruñido «sin avisar».

Había avisado tres veces.

De dónde salen estas señales

Ya se habían observado gestos parecidos en lobos, donde servían para cortar agresiones. Fue la adiestradora noruega Turid Rugaas quien las describió en perros y les dio nombre, y desde entonces se usan en educación canina para entenderlos mejor.

En los perros las señales son más sutiles y cumplen una función algo distinta: no tanto cortar una agresión como prevenirla. Aparecen en una fase inicial, cuando todavía no ha pasado nada, para evitar amenazas y bajar el nerviosismo. Y tienen dos destinatarios a la vez: el otro —perro o persona— y el propio perro, que las usa para autorregularse cuando se siente inseguro.

Esa es la clave que cambia cómo miras a tu perro: lo que parece una manía suele ser trabajo emocional.

Las que más vas a ver

Girar la cabeza

Puede ser un movimiento rápido, girar y volver, o mantener la cabeza girada un rato. Aparece cuando se acerca otro perro o cuando tú te agachas hacia él. La versión más sutil es girar solo los ojos, sin mover la cabeza: si ves el blanco del ojo de tu perro por un lado, eso cuenta.

Lamerse el hocico

Un lengüetazo rapidísimo, a veces difícil de ver si no lo buscas. Suele aparecer cuando te inclinas sobre él o cuando otro perro se aproxima. Es un aviso educado de que no está cómodo. Si lo hace justo mientras tú estás haciendo algo, lo que toca es dejar de hacerlo y volver a intentarlo de una forma menos invasiva.

Bostezar

Muy fácil de confundir con sueño. Fíjate en cuándo bosteza: al entrar en el veterinario, cuando hay una discusión en casa, cuando un niño se le echa encima para abrazarlo. Ahí no hay sueño que valga.

Moverse despacio

Los movimientos lentos calman mucho. Un perro puede empezar a andar a cámara lenta nada más ver a otro perro a lo lejos. Y funciona en la otra dirección: si quieres acercarte a un perro asustado, cuanto más despacio te muevas, más probabilidades tienes. Si tú gritas y te mueves rápido para que venga, puedes conseguir justo lo contrario, porque él está usando la lentitud para calmarte a ti.

Quedarse inmóvil

De pie, sentado o tumbado, sin mover un músculo, mientras otro perro lo olisquea. Se cree que tiene que ver con el instinto de caza: cuando la presa se para, el perro se para. Si vas paseando y tu perro hace esto en un encuentro, déjale. Obligarle a moverse tirando de la correa añade una tensión que no estaba.

Olisquear el suelo

Puede ser un gesto rápido hacia abajo y arriba, o quedarse con el hocico pegado al suelo hasta que la situación pase. Como también olfatean porque sí, hay que leer el conjunto: si el olisqueo aparece justo cuando alguien camina directamente hacia él, no está oliendo, está gestionando.

Caminar en arco

Los perros no se acercan de frente entre ellos: describen una curva. Ir en línea recta hacia otro perro es de mala educación en su idioma. Si en un encuentro puedes dar espacio para que tu perro haga esa curva, el encuentro irá mejor.

Interponerse

Colocarse físicamente entre dos individuos que están demasiado cerca o demasiado tensos. Tu perro puede hacerlo cuando abrazas a alguien o cuando dos personas hablan alto. No está celoso: está separando lo que a él le parece que está demasiado junto.

Y la cola, que engaña

Mover la cola no significa alegría por defecto. Hay que mirar el resto. Un perro que se acerca agachado, con las orejas hacia atrás y la cola baja moviéndose deprisa, está sacando una bandera blanca.

Qué pasa cuando nadie las escucha

Esta es la parte que menos se cuenta y la más importante.

Un perro que hace señales de calma que nadie entiende tiene dos salidas. La primera es escalar: si girar la cabeza, lamerse el hocico y quedarse quieto no han servido para que esa mano deje de venir hacia su cabeza, el gruñido sí funciona. Y como funciona, se repite. Así se construyen la mayoría de los perros «que muerden sin avisar».

La segunda salida es peor de ver porque parece buena: la indefensión aprendida. El perro deja de comunicar. Aprende que haga lo que haga la situación no cambia, y se rinde. Está apagado, sin iniciativa, quieto. Y mucha gente mira a ese perro y dice «qué bien se porta».

Entre las dos, francamente, prefiero el gruñido.

Cómo entrenar el ojo

Hay un ejercicio que hacemos en el curso y que funciona sorprendentemente bien: graba a tu perro relacionándose con otros perros o con personas, un par de minutos, y míralo después con calma. Verás señales que en tiempo real se te pasaron por completo.

Con el tiempo dejas de ir contando gestos y empiezas a notar el ambiente de la escena antes de poder explicarlo. Esa intuición suele ser más rápida y más certera que el análisis, y no está reñida con él.

Lo único que no sirve de nada es la mitad del camino: entender que tu perro te está pidiendo espacio y seguir invadiéndolo igual. Si vas a leerle, léele para hacerle caso.


Si quieres trabajar esto en la práctica, los grupos de socialización de la escuela están hechos exactamente para eso: recrear encuentros reales y aprender a leerlos mientras ocurren.

Preguntas frecuentes

¿Qué son las señales de calma en los perros?

Son gestos que los perros usan para prevenir conflictos, reducir la tensión de una situación y calmarse a sí mismos. Las más habituales son girar la cabeza, lamerse el hocico, bostezar, moverse despacio, olisquear el suelo, quedarse inmóviles y caminar haciendo un arco en lugar de ir en línea recta.

¿Bostezar significa que mi perro tiene sueño?

A veces sí y a veces no. Si tu perro bosteza al entrar en la clínica veterinaria, cuando hay una discusión en casa o cuando un niño se le acerca de frente para acariciarlo, no tiene sueño: te está diciendo que la situación le incomoda. El contexto es lo que distingue un bostezo de otro.

¿Qué pasa si ignoro las señales de calma de mi perro?

Suele ocurrir una de dos cosas. O el perro acaba escalando a la agresión, porque es lo único que sí corta la conducta que le molesta, o se rinde y entra en un estado de indefensión aprendida: deja de comunicar porque ha aprendido que da igual. Los perros «que se portan muy bien» a veces están en este segundo caso.

¿Mover la cola significa siempre que el perro está contento?

No. Hay que mirar el resto del cuerpo. Un perro que se acerca arrastrándose, con las orejas hacia atrás y moviendo la cola baja, no está celebrando nada: está pidiendo que te calmes, como quien saca una bandera blanca.

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